peron:~$ cat vengador_oscuro.txt
Entrada la década de 1980, Bulgaria contaba con una industria de hardware en ebullición plena. El país se especializaba en proveer grandes cantidades de clones de computadoras personales al Bloque del Este. Estas máquinas se distribuían con fines educativos en muchas de las escuelas y universidades, y con ellas se dictaban - como asignaturas comunes de estudio - cursos de informática bastante competentes. No cabe duda que esto fomentó entre los búlgaros cierta actitud hacker con respecto a las computadoras.
No pasó mucho tiempo antes que el Telón de Acero se viese perforado por la primera ola de contagios europea, como se conoció al desembarco en diskette de varios micropogramas característicos, principalemente los virus "Vienna", "PingPong", y "Cascade". Estas tres noxas electrónicas - austríaca, italiana y alemana respectivamente - ingeniaban el uso del modesto hardware de terminal de video del sistema operativo DOS y sus clones orientales para realizar acciones sorprendentes en la pantalla de la computadora: carteles animados, efecto de rebote con caracteres, y la sumamente alarmante caída de letras.
En abril de 1988, "Computadora para Tí" - principal revista búlgara del ramo - publicó un artículo que exponía la naturaleza de estos virus en detalle, describiendo (en forma de código fuente) los pormenores de algunos de sus métodos de programación.
Como efecto rebote, tras unos pocos meses Occidente presenció replicar una nueva y más fuerte ola de contagios, esta vez con virus de origen búlgaro, comenzando con la cepa del "Old Yankee" y seguido por el "Vacsina". Este es el contexto del otoño de 1989 al que debemos referinos para explicar la aparición del Vengador Oscuro.
A comienzos de 1989 se detecta en el viejo continente un nuevo y potente engendro. Contenía en su interior una cadena de texto sucintamente descriptiva:
Este programa fue escrito en la ciudad de Sofía. (C) 1988-89 Vengador OscuroBastaba tal declaración para popularizar este virus de ordenador como "Dark Avenger", homónimo de su creador. Consistía en un microprograma variable sumamente contagioso: si Dark Avenger residía en la memoria de una PC, con tan sólo abrir o copiar un fichero ejecutable se garantizaba infectar un disco flexible insertado en la diskettera o en su defecto, el disco rígido. Además, luego corrompía progresivamente los datos: en cada 16ava ejecución de un programa enfermo, sobreescribía azarosamente un sector de disco. Tal accionar dañoso demolía ficheros y directorios del disco en cuestión de tiempo, y cada 64 pasadas, graffiteaba uno de los ficheros con la cadena "Eddie vive, en algún lugar en el tiempo". Debido a su naturaleza virulenta no tardó en propagarse por toda Europa Occidental, la URSS, los EE.UU., el este de Asia, e incluso llegó a la Argentina.
Tamaña ópera prima no constituyó un hecho aislado ni mucho menos. Dark Avenger se vio seguido por toda una serie de programas agresivos bajo la misma firma de autor. En cada nueva cepa este recurría a una cabeza de guerra de efecto diferente, en un alarde técnico cada vez más sofisticado. Se cree que Vengador Oscuro escribió Dark Avenger, al menos dos variantes del V2000, dos variantes de V2100, el 651, dos variantes del Diamond, el Nomenklatura, seis variantes del 512, el 800, el 1226, el Proud, el Evil, el Phoenix (o PHX), el Anthrax, y el Leech. Todos estos virus informáticos convirtieron la Europa Oriental - y a Bulgaria en particular - en foco infeccioso principalísimo en la epidemia global de virus de DOS.
Como vector inicial para propalar sus binarios destructivos, el Vengador Oscuro se valía del módem telefónico, buscando afectar las por entonces populares carteleras electrónicas. No era para menos: por el momento, ninguna de estas fechorías se encontraba caratulada criminalmente por las autoridades nacionales búlgaras.
En términos técnicos, la característica más prominente de la mayoría de las cepas engendradas por el Vengador Oscuro consistía en su avezado motor polimórfico - el Motor de Mutación (MrE), de 1991. Como si de humo y espejos se tratase, el MtE podía enlazarse a la cabeza de guerra de un virus de base para generar nuevos mutágenos desencriptores. Aunque el Vengador Oscuro no creó el polimorfismo - este desempeño furtivo había sido predicha ya por Fred Cohen y puesto en práctica por Mark Washbourn en su virus "1260" de 1990 - su creativa programación elevó nuevos picos en la cordillera de las aplicaciones ingeniosas para la destrucción de datos. Entre ellas, el uso del camuflaje, el engaño, y la ofuscación sobresalían como modus operandi.
Mayor misterio lo representó sin duda la identidad de la persona detrás de tan aberrante seudónimo. Tan sólo las señales desperdigadas en las acciones llevadas a cabo por el código permitían dilucidarla.
Las cepas virósicas solían contener variantes de la siguiente cadena:
Zopeéame (sic) - Quiero viajar Sólo los Buenos mueren jóvenes... Copyright (C) 1989 Vaselin Bontchev.
En estas, el Vengador Oscuro solía hacer frecuentes referencias al investigador antiviral búlgaro Vesselin Bontchev (los virus V2000 y V2100 proclamaban estar escritos por el mismo Bontchev). Prima facie esto parecería suficiente para confirmar que ambos eran la misma persona, y sin embargo los rebuscados mecanismos de funcionamiento de estos programas infecciosos permiten inferir mas bien un conflicto entre dos personalidades del mundillo técnico. Podía suceder que el primero realizara una calculada acción de difamación electrónica. También era posible teorizar que tanto Bontchev como el Vengador Oscuro se autopromocionaban intencionalmente el uno al otro.
El cualquier caso, se puede considerar casi concluyentemente al Vengador Oscuro como un individuo apasionado por la música heavy metal con sólo darle relevancia a las supuestas referencias a Iron Maiden y su mascota, el monstruito Eddie. En este sentido, el mismísimo alias electrónico bien podía representar la canción homónima que en 1982 integró el álbum debut de Manowar (otra banda de metal pesado). Por no hablar de Anthrax, que además de la bacteria del carbuclo, era el nombre de otra banda metálica que definió la época.
Una de las tantas víctimas de los virus del Vengador Oscuro fue la estadounidense Sarah Gordon. Representaba una asistente social novicia con las computadoras. La aparición del soez "Pong" la intrigó: mientras operaba un procesador de textos, una pelotita salió disparada rebotando contra los costados de la pantalla. Tras discar a la red FidoNet en busca de mayor información, fue a dar con una cartelera electrónica centrada en el intercambio de virus. De esta manera logró azarosamente lo que parecía imposible: contactar con el Vengador Oscuro (ávido visitante y participante de dicha BBS). Ambos intercambiaron mensajes de correo electrónico, relación que terminaría extendiéndose durante varios años.
Sarah compiló la mayoría de estos correos electrónicos dando forma a lo que constituiría una serie de improvisadas pero reveladoras entrevistas. A resultas de éstas, publicaría dos artículos: "Dentro de la Mente del Vengador Oscuro", y junto a David S. Bennahum "Corazón de las Tinieblas: la búsqueda del Vengador Oscuro". Estos reportajes cobraron especial lustre. Su difusión convirtió a Sarah en una especie de Clarice Starling - del Silencio de los Inocentes - y al Vengador Oscuro en su Hannibal Lecter. Los mensajes de correo electrónico ofrecen pistas jugosas sobre la afiebrada personalidad del Vengador Oscuro y los motivos que lo impulsan, a la vez que destilan cierta información valiosa.
Entre sus comunicaciones intermediadas por FidoNet, Vengador Oscuro declara haber tomado su nombre de guerra de "una vieja canción". Afirmó inicialmente - y en varias ocasiones - que "destruir datos era un placer". No obstante ello, la inconducta no le dura: confiesa mas tarde lamentar sus acciones, comprendiendo que no eran correctas. Con el correr de los meses, el grado con el cual el Vengador Oscuro se expone ante Sarah deja entrever que comienza a albergar un profundo afecto por ella. Incluso llegó a dedicarle uno de sus creaciones.
Para 1993 Sarah era reconocida como experta en el área de la seguridad informática: aunque formalmente no contaba con entrenamiento relevante en el tema, la vemos empleada ya por IBM como encargada de amenazas informáticas. Su conocimiento del Vengador Oscuro le ha granjeado prominencia, y formará parte del Gigante Azul como consultora sobre el tema. Nos habla de "un estudio multidisciplinario" emprendido por su departamento, y cuenta que IBM - como otras - "se encuentra diseñando un sistema inmune para el ciberespacio" cuyo desarrollo busca destruir automáticamente todos los virus, incluyendo nuevos y aquellos por conocer.
En cuanto al despliegue político que circunda al tema, a Gordon le gustaría ver escuelas y universidades cuya currícula de ciencias del cómputo incluya cursos de ética. Sus investigaciones le han hecho apreciar que - como las novicias rebeldes - los programadores de virus generalmente abandonan los hábitos. El problema - sostiene - es que siempre existirá una nueva generación que tome su lugar, por lo cual la educación podría ayudar: "no podemos quedarnos de brazos cruzados a esperar que nuestros hijos distingan por sí mismos lo que está bien de lo que está mal".
Por entonces sólo las más lúcidas mentes de la investigación criminal pudieron entrever que la personalidad frívola del Vengador Oscuro podía - como en sus virus - desacoplarse y acoplarse con su identidad verdadera. Un experimento social que podía tornar en cabeza de guerra a la misma Sarah Gordon como objeto de dicho estudio, y la vez, construir un mito.
Una asistente social moldeada en el correccional de menores, donde las víctimas de reclusión que recaen bajo su patronato perciben únicamente el maquillaje frontal de una amiga del engaño, alguien que incluso se muestra interesada en sus rebeldes copias de metal pesado. Es así que todo tiene que ver con todo...
El Vengador Oscuro, la persona tras el teclado, el cerebro de la pandemia de virus de MS-DOS de principios de los noventa, fue elaborado - como un programa más - por la hackeresa Sarah Gordon.
peron:~$ █