Por qué escribo
Recientemente, con el despertar de mi blog, y el surgimiento de la indieweb, la smallweb y otras ideas que circulan por ahí, encontré la excusa perfecta para volver escribir.
Casi siempre escribo porque lo necesito. Es como transplantar algo que estuvo germinando en mi cabeza, y que necesita espacio y alimento para poder crecer y vivir.

La escritura fue una parte integral de mi personalidad desde muy temprano.
Desde chico vi la escritura como algo que me diferenció de mis compañeros de escuela, y que por eso sentí como algo característicamente mio. Yo era “el que escribe”, el que tenía una ortografía pésima pero siempre aprobaba Lengua gracias a las pruebas en las que había que escribir algo de forma creativa.
Más adelante, tuve mis blogs, asistí a distintos talleres de escritura y transité un tiempito la carrera de Letras.
Pero en algún momento, pasó a un segundo plano, y luego fue olvidada casi por completo. Sólamente en el último año y monedas, estuve redescubriendo y revalorando esta actividad enormemente.
La razón de fondo por la que escribo es sencillamente la necesidad de expresarme creativamente. La escritura resultó ser el medio que se me dio más naturalmente (aunque en otra vida me hubiera encantado ser alguien dotado con el don del dibujo y sentir la misma naturalidad para expresarme visualmente, como me ocurre con las palabras).
Durante la “edad media” de mi escritura, me expresé de otras maneras, principamente a través de la programación, que me permitió transitar todo el proceso desde la idea, el diseño, la ingeniería, el desarrollo y la aplicación de lo que fuera que estuviera creando.
La programación es una actividad muy creativa, pero no creo que alcance el mismo nivel que la escritura. Durante la etapa más “técnica” de mi vida, logré expresar sólo una fracción de todo lo que seguía amontonándose en mi imaginación, pero no encontraba una vía de escape.
Ya no me preocupa tanto el que lo que escribo sea perfecto, la tiranía del crítico interno perdió bastante su control sobre mí. Tampoco me desvela pensar que quizás nadie lea lo que escribo, porque tampoco lo hago para alcanzar ningún tipo de popularidad, masividad o métrica.
Me alcanza con saber que alguien puede descubrir lo que escribo, y con la esperanza de que a una fracción de aquellas personas les guste lo que lean.
Si bien uno puede hablar al vacío, no creo que esa sea la razón por la que escribimos (pintamos, componemos, bailamos…). En el fondo, nuestras creaciones tienen la ilusión de ser descubiertas, nuestras ideas buscan encontrar un nuevo hogar en la mente de un Otro, y nustra voz sueña con llegar a algún destino, que ocasionalmente nos devuelva un eco.
Gracias por leer.
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