Volver al blog

Pequeñas molotov

Pequeños actos de desobediencia allanan el camino a rupturas más fundamentales.

Al menos eso es lo que yo siento y trato de practicar con mayor o menor éxito en el día a día.

Mucho me gustaría poder boicotear a cada empresa explotadora, extractivista y fascista, o cachetear a cada hijo de puta con el que me cruzo, pero todos sabemos que en algún punto, tarde o temprano, en algo hay que dar el brazo a torcer. ¿Eso hace que cualquier intento sea inútil? Spoiler: No.

¿Es una forma rápida y fácil de sentirse bien con uno mismo y decir “yo cumplí con mi parte”? Tal vez. O tal vez no. A lo mejor cada pequeño gesto cuenta, y agachar la cabeza ante cualquier abuso es mucho peor ejemplo para darle a mi hija.

Hay una escena en la película “2 Days in Paris” en donde el padre de la protagonista camina por la calle conversando con ella y su novio, mientras va rayando con una llave todos los autos estacionados sobre la vereda a su paso. Siempre me pareció un buen ejemplo vandalismo edificante.

Yo no puedo decir que haya llegado a cometer semejantes actos de delincuencia (es sarcasmo, aclaro), pero reconozco que me meto en pequeñas batallas de lo cotidiano, que vistas en el vacío pueden parecer triviales, infantiles o mezquinas, por ejemplo:

En vez de ir a la farmacia que me queda cómodamente a una cuadra, en donde tratan mal a los pobres jubilados cuando la letra del médico no es pristina, camino dos cuadras más y voy a una en donde por lo menos me tratan con respeto.

Cuando en el supermercado pusieron una “balanza autoservicio” para que los clientes tengan que hacer el trabajo del pibe que tenían pesando las verduras (y encima que ahora le pagan a una persona menos, siguen subiendo los precios), decidí no comprar más (aunque sea la verdura) en ese lugar. Y si no tengo otra opción, aprovecho para elegir el precio más barato de entre las opciones que haya, total yo no soy un empleado y a mi no me entrenaron para usar esa balanza… Ups!

Elijo no usar más Spotify, ni Google, ni Windows ni tantos otros servicios y aplicaciones, porque existen otras opciones (incluyendo no usar nada en su lugar), y porque estoy dispuesto a renunciar a un par de comodidades modernas con tal de actuar un poco más en consecuencia con ciertos valores que considero importantes pero que no me interesa predicar en este momento ni lugar.

Por las mismas razones también elijo invertir mi tiempo libre en actividades que no tienen nada que ver con la generación de valor económico, ni para mi ni para nadie.

¿Soy 100% consistente en este sentido en todas las áreas de mi vida? Por supuesto que no. Pero porque algo no sea perfecto no quiere decir que sea completamente inútil, y esto se puede aplicar a muchas cosas.

No sé si algo de todo esto mueve siquiera la aguja en una realidad en donde existen injusticias y desgracias inconmensurablemente mayores, pero si evitamos caer en una falacia de falso dilema, elijo creer que si.

Gracias por leer.

Espero tus comentarios por email.