Aléjate de la pantalla

"No sabemos de dónde vienen nuestras ideas, pero estoy seguro que no provienen de nuestras laptops" - John Cleese

Lynda Barry suele decir:

"En la era digital, no olvides de poner tus huellas digitales en tus creaciones".

Tus manos son los artefactos digitales originales. ¡Úsalos!.

Amo mi computadora, pero siento que nos han robado el sentimiento de que estamos, en efecto, haciendo cosas. En vez de eso nada más tecleamos, hacemos clic clic y es por eso que estos trabajos parecen tan abstractos.

Stanley Donwood (el que hacía el arte de portadas del grupo Radiohead) dice que las computadoras ponen un cristal para separar o distanciarnos de lo que creamos:

"En realidad nunca tocas nada de lo que haces a menos que lo imprimas".

No necesitas un estudio científico (aunque hay varios) que te diga que sentarte todo el día frente a la computadora te está matando, y está matando tu trabajo. Necesitamos movernos, sentir que estamos haciendo algo con nuestro cuerpo y no sólo con la cabeza.

El trabajo que nada más surge de la mente no es tan bueno. Fíjate en un músico durante un concierto o alguien recitando un poema.

Necesitas encontrar una manera de poner el cuerpo en acción, nuestros nervios no son un camino de una sola vía, hay sensaciones que estimulan al cerebro, no por nada la creatividad se activa mientras tocamos unas cuerdas de guitarra, o mientras jugamos con el lápiz y dibujamos durante una junta, cuando amasamos plastilina... estos movimientos prenden un foco en nuestro cerebro. Comenzamos a pensar.

Cuando estaba en talleres de escritura creativa en la universidad, la creatividad se acababa cuando nos solicitaban que los documentos estuvieran a doble espacio y con tipografía Times New Roman, escribir dejó de ser divertido para mí. El poeta Kay Ryan dice:

"Antes de que existieran talleres o programas para la escritura creativa existían talleres donde normalmente estaban en un viejo ático lleno de herramientas y te ponías a usar serruchos, taladros, martillos y todo eso para crear". El escritor Brian Kiteley dice que él siempre trata que sus talleres hagan honor a su nombre: Cuartos grandes, espaciosos, lleno de herramientas, materiales, posibilidades que invitan a hacer trabajo manual.

Escribir se me hizo divertido de nuevo cuando empecé a usar herramientas análogas; hasta lo que escribía mejoró. Por ejemplo para mi primer libro, Newspaper Blakcout, traté que el proceso fuera lo más manual posible. Cada poema que contiene el libro lo escribí en espacios en blanco de papel periódico, ver los anuncios, las otras historias y poner allí mis escritos en esa mezcla, escuchar mi bolígrafo, el olor de ese papel, todo se convirtió en magia. Cuando escribía no sentía que estuviera trabajando.

Es verdad, las computadoras son geniales para editar ideas, para prepararlas antes de publicarlas, pero en realidad no sirven de mucho para generar ideas. Apretar un botón equivocado puede hacer que te enfoques en qué hiciste mal, cuando regresas a lo que estabas escribiendo la idea ya se fue.

Por otra parte la computadora nos hace unos pedantes perfeccionistas, empezamos con el formato y la edición de texto antes de tener idea de qué escribir. Tom Gauld dice que en todo su trabajo mantiene alejado a la computadora porque cuando no es así significa que el proceso creativo inevitablemente se terminará muy pronto, en cambio en su libreta las posibilidades son infinitas.

En mi oficina tengo dos escritorios, el digital y el analógico.

El análogo: Plumas, plumones, lápices, papel por todas partes, tarjetas, periódicos, revistas, tijeras, resistol. Cualquier artefacto que requiera electricidad no tiene cabida en ese escritorio. Además en este escritorio regularmente trabajo de pie.

En este escritorio es donde surge todo mi trabajo, nada más veo el caos que tengo e inmediatamente recuerdo en qué parte del proceso estoy.

El digital: Computadora, monitor, escáner. Ahí es la parte aburrida, editar, y dar "formato" al trabajo ya hecho.

Inténtalo crea dos espacios de trabajo.

Trabaja tus ideas sin límites de forma en tu espacio analógico.

Después ve a tu espacio digital y digitaliza tu proceso y creación para publicarlas, en cuanto la inspiración comienza a desvanecerse regresa a tu espacio analógico.

Del libro Roba como un artista de Austin Kleon. Editorial Aguilar.


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