Vengo posponiendo este posteo eternamente ora por falta de tiempo ora por no saber cómo encararlo pero decidí hacerlo en la más rabiosa primera persona, porque el hartazgo, la impotencia y la bronca solo pueden ser debidamente expresadas con un grito iracundo en la Internet. Obviamente esta vehemencia no le quita válidez ni veracidad a lo que voy a expresar, quizás pierde un poco de decoro y buenas formas, pero, cuándo te meten todo el tiempo la mano en el bolsillo y el estado no solo mira para otro lado sino que parece participar de ese choreo, lo mínimo que uno puede hacer es enojarse y en mi caso particular, dado a mi facilidad para esto último y mi tendencia a querer publicar, le sumo a la bronca la necesidad de exteriorizarla mediante un sesudo posteo de Internet.
En las ciudades de Posadas y Garupá el servicio de agua y cloacas es operado por la empresa SAMSA, que forma parte del grupo URBASER, un holding de capitales fantasmas que venden servicios de agua y tratamientos de residuos a países bananeros, y ciudades ultra bananeras, como la nuestra. De todas formas decir que brinda un servicio es darle mucho mérito a una empresa que sistemáticamente le corta el servicio a barrios enteros ya que su falta de inversión le impide suministrar un servicio constante en toda la city. Quienes vivimos en la Zona Liberada donde operan estos bandidos y entiéndase por Zona Liberada una delimitación geográfica donde los delincuentes chorean a troche y moche en complicidad o negligencia de las fuerzas policiales, sabemos muy bien como accionan estos forajidos. Valgan entonces estas palabras como un documento y una denuncia de cómo las empresas y el estado parecen organizarse para desfalcar a su población.
La cosa se fue poniendo peluda en los últimos meses producto de varios factores, siendo quizás el principal la crisis económica generalizada. Como nadie tiene un peso partido al medio, el poco dinero que queda se racionaliza al extremo y nadie anda gastando por gastar. La empresa SAMSA sí tiene un mérito y este probablemente sea el de vender el servicio de aguas y cloacas más caros del país. Siendo que Posadas y Garupá, al igual que el resto de Misiones, están parados sobre el acuifero guaraní, y rodeados por ríos, uno pensaría que el agua aquí debe ser un bien tan accesible que su precio es nulo. Pues no. Quienes vivimos bajo el monopolio de esta empresa pagamos el agua más cara del país. En Ushuaia, ciudad más austral del mundo, desconectada del sistema eléctrico nacional, pagan la mitad. En Santa Cruz o Mendoza, donde nadie en sus sano juicio diría que el agua sobra y, por ende, sería muy costosa, pagan entre la mitad y un tercio que una boleta de Posadas/Garupá.
Pero el problema no en un simple costo de boleta. Resulta ser que quienes vivimos bajo la Zona Liberada de SAMSA, no solo pagamos la boleta más cara sino que la empresa tergiversa las facturas. Esto se debe o bien a problemas de infraestructura que generan falsas mediciones o bien a consumos aumentados a dedo para aumentar la recaudación de esta asociación delictiva llamada SAMSA. El ejemplo es el siguiente: un jubilado que cobra la minima y vive solo y austeramente, por no decir en la indigencia, no puede pasar de gastar más de 5 o 6 m³ al mes. Para empezar, la empresa cobra un consumo mínimo de 15 m³, que con cloacas incluida, ronda entre los 65 y 75 mil pesos. Lo siguiente es peor: ese jubilado que vive MUY austeramente, por no decir en la cuasi miseria, de golpe ve que en la factura siguiente el consumo salta de 6 m³ a 50 m³, generando una factura de unos 150, 180 mil pesos. De alguna manera logra juntar la plata y paga. La otra factura viene nuevamente con un consumo exorbitante de 70 m³ y asciende a 300 mil pesos. Ya no puede pagar. Y la factura siguiente, otra vez, 50 m³ . Ese jubilado tiene ahora una deuda de 500 mil pesos, es decir, una deuda que supera toda su jubilación. A esto se le suma una amenaza de corte por presentar dos boletas impagas, sumado a que, de proceder el corte, se cobra un importe de desconexión, de unos 200 mil pesos.
¿Qué fue lo que sucedió? ¿Gastó de golpe 60 mil litros de agua ese jubilado? No. La hipótesis mas fuerte que sostenemos los vecinos que nos hartamos de este desfalco es que, debido a la falta de inversión y a los constantes cortes, la red siempre trabajo a menor presión de la necesaria. Esa falta de presión hace que ingrese aire en los medidores de agua, que no están preparados para recibir flujo gaseoso y al hacerlo, el medidor gira generando un consumo apócrifo. También está la otra opción, y no tengo ninguna prueba pero tampoco duda, que la empresa tiene conocimiento de estas facturaciones de consumos absurdos pero decide no hacer nada, por ende, es una decisión gerencial de recaudar a toda costa. Cualquiera que haya trabajado en una empresa más o menos grande, como lo es SAMSA, sabe que la contabilidad es una cosa seria, y cualquier que haya trabajado con software contable de cualquier tipo, desde el más pedorro al más estandarizado, sabe que cuando hay cosas raras en las facturas, esto salta enseguida y enciende alertas. Por eso no tengo dudas que la prestataria está al tanto de estas cuestiones y simplemente no hace nada, para poder esquilmar más a sus usuarios. Y esto no es algo que le pasa solo a ese jubilado que no es hipotético, sino que es real, porque conocemos varios así. Eso pasa sistemáticamente, en mayor o menor medida, con todos los usuarios que vivimos bajo la Zona Liberada de SAMSA. Y ahí no terminan los problemas. La empresa, que más que una empresa que brinda servicios públicos, parece una de esas financieras usureras que te prestan 100.000 pesos ya pero en 5 días tenes que devolver el triple y si no lo devolves vienen y primero le tiran a tu perro una almondiga con vidrio y si aun así no pagas, ya te balean la casa. Una vez que entras en la situación de deberle a SAMSA, agarrate catalina, porque los intereses que te van a cobrar ni siquiera un narcoprestamista se animaría a cobrartelos porque sabe que es imposible que se los pagues.
Acá es donde entra otro de los actores de esta Zona Liberada de SAMSA, que es el EPRAC, una especie de ente ficticio de la provincia que se encarga de regular y cuidar a los vecinos. Aunque más bien actúa como otra dependencia de SAMSA, ya que termina haciendo de “mediador” entre los convenios de pagos usureros que propone la empresa y los usuarios. El EPRAC también muerde plata de la boleta, porque una parte de su financiamiento se basa en un porcentaje del monto de la boleta: a mayor monto que tenga que pagar el usuario, más recibe SAMSA. Ademas el EPRAC recibe presupuesto provincial, por lo que nunca se termina de entender por qué además lo tenemos que financiar con las boletas: según declaraciones de un diputado, el EPRAC tiene para este año un presupuesto de 700 millones de pesos. Todo el mundo sabe, todo el mundo padece, pero el EPRAC solamente se encarga de defender a SAMSA a rajatabla, lo cual tiene sentido, porque parte de su caja procede justamente de las facturaciones truchas de SAMSA.
Hace ya casi 3 meses que con un grupo de vecinos estamos completamente hartos de este robo a cara descubierta y comenzamos a realizar acciones para intentar contrarrestar este choreo. Vivir en una Zona Liberada no es para nada divertido, porque sentís que tu billetera está a disposición de otro, que puede venir y tomar tu dinero cuándo y cómo quieran, con la complicidad del Estado. Uno de los vecinos, abogado y persona integra y respetada, presentó un amparo en el que se sumaron varias personas, actuando como auspiciante sin cobrar por dicha labor. SAMSA además tiene el descaro de cortarte el servicio integramente sin ningún tipo de miramiento: si sos jubilado, si tenes hijos menores a cargo, si tenes una discapacidad o sos responsable de alguna persona con discapacidad, no importa. No importa, la empresa se guarda el derecho de cortarle el agua a quien quiera y cuando quiera. Tuvimos la suerte que el primer amparo presentado cayó en manos de una jueza proba, integra, que actuó como manda la ley: ante la violación de un derecho fundamental como el acceso al agua, obligó a la empresa a reponer el servicio inmediatamente, a cobrar el mínimo mientras dura el amparo y a notificar en las boletas que la situación se encontraba judicializada. SAMSA cumplió lo primero, pero las boletas siguientes llegaron con los montos exhorbitantes y sin aviso alguno. Y ahora, para peor, a una de las amparistas la empresa le volvió a cortar el agua, en completa desobediencia de una orden judicial. En la Zona Liberada de SAMSA, la ley no impera, impera lo que diga la empresa. El segundo amparo que se presentó, para sumar a mas vecinos en situaciones vulnerables con el servicio cortado, cayo en manos de otro juez que no es tan probo ni tan integro, porque comenzó a dar vueltas el expediente jugando a la calesita burocrática para evitar que SAMSA le devuelva el servicio a, por ejemplo, una señora mayor discapacitada, una familia con tres chicos menores de 10 años, un jubilado de la mínima…
Para ir cerrando, porque este grito de bronca con poco decoro ya se está haciendo muy extenso, quería mencionar dos cosas más:
La primera tiene que ver con una ultisima noticia. En la ciudad de Garupá el HCD aprobó la semana pasada una ordenanza que obligaba a la empresa a instalar válvulas de aire, poner una oficina en la ciudad (la oficina de Posadas dista unos 10 kms aproximadamente del centro de Garupá), multas ante cortes prolongados, entre otras cosas. Pero el intendente decidió vetar esa ley ya que según él, la municipalidad no le compete decidir si la empresa deba poner una oficina para sus ciudadanos o poner medidores para que no se generen facturas apócrifas. Yo si tuviera un supermercado chino en Garupá le diría al intendente que él no tiene potestad para obligarme a dejar prendidas las heladeras de la carnicería porque eso repercute en el managment de mi empresa y no tienen por qué inmiscuirse en cómo manejo mi negocio.
La segunda cuestión, y el ultimo punto de este largo grito es el fondo del asunto. El poder politico que gobierna Misiones hace tiempos inmemoriables decide que la empresa haga lo que quiera. Hay una decisión política de permitirle a la empresa operar en una Zona Liberada. Así como ordenaron al intendente de Garupá que dé de baja la ordenanza, algo similar paso en Posadas. El jefe de la banca oficialista del HCD de Posadas presento un proyecto similar al de Garupá. Parecía que iba a tratarse, es decir, era del partido oficialista de Misiones. Pero alguien de arriba dio la orden que se baje. En Misiones solo hay una persona así y todos saben su nombre, Carlos Rovira, ex gobernador, diputado raso, multimillonario misionero, patrón de estancia de la provincia. Misiones es justamente, junto con otras provincias, el clásico ejemplo de feudo: hay un cacique de poca monta pero mucho poder, que domina a fuerza de dádivas, cargos, guita y poder social a una gran parte de la población. Muchos le deben favores a él, o a sus subalternos, y por eso le rinden una pleitesía total, que para quienes venimos de afuera primero da risa, y luego impacta y da muchísima bronca. Da risa porque es increíble el culto que le hacen a un tipo como si fuera un estadista de la talla de Roca, Perón, Néstor cuando es más bien un oportunista que tuvo la inteligencia de ver que era su momento de tomar el poder y aferrarse a muerte, para así amasar guita a más no poder y construir un mito falopa y una ideología provincialista muy berreta llamada misionerismo. Rovira (y muchos de sus secuaces) no tienen forma de explicar cómo se hicieron inmensamente ricos siendo toda la vida funcionarios de una de las provincias históricamente más pobres y postergadas del país. Por eso no es casualidad que la empresa SAMSA haga lo que se le antoja con los usuarios, cobrando las tasas más caras del país, generando facturas apócrifas y endeudando a las familias posadeñas en niveles astronómicos.
Da mucha pena, bronca e ira toda esta situación, porque uno se siente que vive completamente fuera de la ley, del estado de derecho, totalmente afuera del amparo de las leyes. Lamentablemente esto debe ser la norma en muchas partes del país, pero como nuestra patria está siempre tan detonada, pocas veces nos enteramos como nuestros compatriotas son completamente choreados y ultrajados por el estado mismo en complicidad con terceros: en este caso, nada más y nada menos que una mugrosa empresa de servicios públicos. Valgan estas palabras para sacar un poco la bronca e impotencia, y ojalá lleguen a más gente que cuando visite el Jardín del Eden que es Misiones, sepan y comenten que acá el choreo mayor viene de la mano del famoso misionerismo. Ojalá algún día la tortilla se de vuelta, acá en Misiones, allá en Corrientes, en cualquier parte donde habite un argentino, una argentina, ojalá todo esto cambie y la ley, como decía Jose Hernandez en el Martin Fierro hace más de 150 años, deje de ser como el cuchillo, que nunca ofende a quién lo maneja.